Investigación, recopilación, comentarios,
notas, anexos y edición:
Alberto a. Arias
Jacobo Fijman
Obras (1923-69). 1: Poemas
1ª
ed. - 2007 - 325 p. - 21x15,5 cm.
coed. Signos del Topo - [serie Obras Completas]
ISBN 987-9943-16-0.
Presentación
— por Alberto L. Ponzo —
Las tradicionales fuentes de información literaria son casi siempre insuficientes para ubicar en profundidad las originales expresiones arbitrariamente desplazadas, sin una extensiva y justa proyección. Importantes figuras de distintas épocas han quedado así en un plano de total desconocimiento, apenas mencionadas en antologías y estudios aislados, mientras que otras, por intereses ajenos a la creación esencialmente poética, han sido y siguen siendo rápidamente celebradas.
Jacobo Fijman fue uno de aquellos autores mantenidos fuera de un ámbito serio de representatividad y estimación ética. Por esta razón, las primeras referencias sobre Fijman “me llegaron” ya avanzada su vida y toda su obra, hace ya más de treinta años, al recibir la revista Talismán (Nº 1, mayo 1969), editada por Vicente Zito Lema. Tuve desde entonces en mis manos una selección de sus primeros libros, con datos personales e históricos acerca de un poeta que figuraba entre otros más reconocidos en el grupo denominado “martinfierrista”. Con natural curiosidad y asombro penetré en un mundo literario extraño al que yo estaba viviendo y comencé a informarme sobre su vida y una obra que poco tenía que ver con las reglas o cánones entonces en boga, en declarada oposición a las estéticas dominantes a principios de siglo.
La labor de Alberto a. Arias de ordenamiento y valorización de la obra fijmaniana me ha llevado a revivir esos años de “revelación” de un gran poeta que me había hecho ver algo que siempre creí, y que él había asumido con profunda lealtad y despojamiento, confesando que escribir es “hacer conducta de poesía” (aunque esto Fijman lo pagó caro, como sabemos). Esta afirmación, junto con otras que conocimos acerca de la creación poética y su relación con el mundo social, no es sólo el particular punto de vista de un escritor absolutamente vital y decidido a concebir en esta forma su vida diaria, sino un ejemplo como pocos ante la suprema responsabilidad de todo acto artístico.
Si bien el trabajo del poeta Alberto a. Arias se dirige a destacar esto, sacando abiertamente a la luz una enseñanza semejante, tiene también los alcances históricos que hacen trascendente su trabajo: situar a Fijman en lo alto de la Poesía, sin confusiones o equivocados conceptos críticos y bibliográficos.
Si buscáramos las razones para estimar la verdadera dimensión de esta Obra, estaríamos en la necesidad de desacreditar, al mismo tiempo, tanta deformación e insensibilidad en expresiones actuales de la escritura, que apuntan a los más rápidos y fáciles reconocimientos públicos. La obra de Fijman, precisamente, es todo lo contrario a la celebración racional y las planificaciones comerciales.
Una personalidad de reveladores perfiles morales y artísticos, como la del autor de “Molino rojo”, “Hecho de estampas” y “Estrella de la mañana”, era merecedora de esta prolija y documentada investigación y ordenamiento, en una búsqueda que enaltece al poeta y a la Poesía. No quedan dudas de que así se ha salvado de distorsiones y malentendidos, en riguroso análisis, una de las expresiones más luminosas de la poesía contemporánea.
(Castelar, 2005)
Introducción a las
Obras (1923-69)de Jacobo Fijman
— por Alberto a. Arias —
[FRAGMENTO]
1. Hacia la Obra
Es indudable que Jacobo Fijman dio aquí y allá sus manuscritos, sus pinturas y dibujos, buscando que no se perdiesen. Tenía conciencia de la importancia poética de sus obras así como del orden-desorden de la sociedad humana (capitalista) en la que, como la mayoría, estaba condenado a apenas sobrevivir y no vivir. Aunque cultivada en soledad y ‘‘en misterio’’, quiso que su creación trascendiese más allá de su apartado mundo de ‘‘artesano de lo absoluto’’.
Cumplió así con lo que él admiraba en unos y proponía a otros: ‘‘El artesano vive en el mundo de lo absoluto; y no es con igualdad de episodios que se le imita sino en mucha limpieza de conocimiento interior o hambre interior’’; ‘‘El buen principio de los artesanos: comer y vigilar su pan en el silencio. El creador que no vigila su mundo termina por no hablar’’ (‘El mundo del artesano - A propósito de una exposición de Héctor Basaldúa’, revista Número
, julio de 1930).Por ello, pensando no sólo en el poeta Fijman sino en todos sus lectores, es ahora fundamental hacer una separación entre lo que efectivamente compuso
(sus poemas, dibujos y pinturas) y lo que se le atribuye (dichos, anécdotas, ‘‘acertijos’’ y pastiches). Y esto no sólo es importante en el plano de la obra, sino en el de su vida, así en lo íntimo como en lo público. (Mala noticia, por supuesto, para quienes pretenden hacernos vivir en el limbo de la-vida-como-anécdota.)Del primer plano: el textual, imaginario y poético, dará testimonio la publicación de todas sus obras halladas. Del segundo: el vital, lo darán la cronología biográfica, el detalle bibliográfico y los testimonios fehacientes de terceros.
La reciente aparición (en 2002) de los versos de juventud que completan el panorama de las composiciones de Fijman de sus años iniciales, nos obligó a modificar el primer tomo de las
Obras... cuando ya estaba en avanzada producción. Debemos decir también que sabemos de la existencia de otros materiales fijmanianos aún no publicados. Estuvimos a la espera de su difusión. No hemos logrado tener acceso a ellos, así que seguimos aguardando con buena disposición el día en que podamos conocerlos.Pero la presente edición no podía seguir esperando. Hacía ya mucho que faltaba, y la necesidad de completud y abarcamiento ha debido dejar paso al efectivo alumbrar de las Obras de Fijman en su actual dimensión.
Así, hemos decidido publicar en un primer tomo, bajo la denominación de
Poemas, todas sus composiciones poéticas halladas y reunidas.El tomo segundo (hasta donde hoy podemos vislumbrarlo) estará dedicado a las prosas: narraciones, artículos, ensayos, correspondencia y anotaciones de diversas épocas (entre ellos, otros inéditos
y olvidados).El tercer tomo debería incluir (sin duda parcialmente) el numeroso trabajo plástico, los comentarios y notas, la bibliografía, la cronología, los testimonios, la galería de imágenes, los índices, etc.
Tal es, hasta un nuevo orden, el deseado plan de estas Obras (1923-69) de Jacobo Fijman.
2. Calidad de la Obra y su difusión
Siempre hemos afirmado que la obra de Fijman se ha difundido más que lo que muchos creen. (Al respecto, puede consultarse nuestro ‘Testimonio de una búsqueda y sus consecuencias’, en los
Anexos de esta edición.)Se sigue hablando de Fijman como de un ‘‘olvidado’’, pero en verdad (y dicho esto en términos cuantitativos) las páginas o líneas que se le han dedicado en numerosos medios y publicaciones, y ahora en la Web, superan a las de muchos otros poetas oficialmente aceptados. No estamos hablando de ‘‘justicia’’; ninguna difusión resulta suficientemente justa cuando se trata de comparar a poetas
del sistema de la ‘‘cultura nacional’’ con poetas fuera de tal sistema.Pero el problema de esta difusión es su pésima calidad, inacorde con la calidad de la Obra. Así como se puede afirmar que Fijman jamás sufrió, ni aun en su primera juventud, de falta de ‘‘reconocimiento’’ intelectual (hay tempranos testimonios en ese sentido de Raúl Scalabrini Ortiz, Raúl González Tuñón, Israel Zeitlin –«César Tiempo»–, Antonio Vallejo, Ignacio B. Anzoátegui y Mario Pinto, entre otros, en medios como Crítica, Martín Fierro,
Número y otras publicaciones de la época), con la misma certeza podemos afirmar que sus poemas, sus prosas y luego también sus dibujos y pinturas sí han sufrido del mal de las transcripciones apresuradas, de las impresiones defectuosas y a menudo de algo peor.Ni qué decir de las deformaciones a que han sido sometidos los datos de su biografía y el infaltable ‘‘anecdotario’’ que se le adosa. (Se ha llegado a afirmar, por ejemplo, que conoció en Francia, y no en sueños, a Lautréamont
; pero ¡éste desapareció en 1869 y Fijman nació 29 años después, en 1898!)Dejando a salvo las dignas excepciones del caso, que las hay y buenas, las principales publicaciones de sus poemas (inclusive en aquellas que también se proyectaron con evidente buena voluntad) caen en erratas y errores debidos al descuido. En algunas, los errores simplemente
abundan. Hasta hemos comprobado la introducción ajena, en algunos de los textos de Fijman, de impensados cambios o ‘‘correcciones’’ injustificables desde todo punto de vista.¡Ni qué hablar de lo que actualmente se difunde por la World wide web!: no existen más que unos pocos poemas sin erratas en los ya cientos de páginas que, a la fecha, incluyen algún texto, entero o parcial, de Fijman. Con el modo que es habitual en la Web, distintos poemas aparecen fundidos unos con otros, o bien enteramente centrados, o sin puntuación, o con distinta a la del original, fragmentados, palabras mal transcriptas, agregados, etc.
Así,
se inventan poemas y partes de poemas cuya sola coincidencia es aparecer bajo el nombre de Fijman. En verdad, de ese modo no son del poeta de Estrella de la mañana. (Por supuesto, Fijman no es una víctima excepcional sino una más en la norma de esta general desidia antipoética.)Y sin embargo, paradójicamente, la irrupción masiva de Internet en la vida cultural debe traer cambios beneficiosos y fundamentales al proyecto que en los últimos años veníamos diseñando para la difusión de la obra fijmaniana.
El principal beneficio es sin duda la posibilidad de que no sólo los textos mismos, sino también los facsímiles de los manuscritos, las imágenes de la obra plástica y, en general, las reproducciones de todas las colaboraciones fijmanianas en diarios, revistas y libros, lleguen a estar un día
enteramente disponibles para quien los necesite. La World wide web (y ya mencionamos uno de los defectos que en ella abundan) permite este disfrute, sin duda parcial, a veces cómodo a veces incómodo, pero considerable... Y por lo demás sin costo, por poco que el usuario se las ingenie. Se trata –ni más ni menos– de la posibilidad de una difusión impensable hace pocos años. (En cuanto a las dificultades de traslación ‘‘digital-virtual’’ mencionadas, los admiradores de Fijman ya deben saber que hay modos de reproducir en la Web las imágenes y textos sin que éstos estén condenados a deformaciones y alteraciones. Y a ello nos estamos dedicando.)Así, consideramos que las Obras en libro aquí iniciadas, el Centro Jacobo Fijman, su boletín
Aldehuela y las páginas que publiquemos en la WWW, serán la garantía de un vuelco sustancial hacia una difusión fijmaniana masiva y correcta.(Continúa...)
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[de las páginas 103 y 104:]
Mediodía
E
l solhace un motín sangriento.
Paisaje apisonado.
Luces malavenidas.
Paladeos chispeantes del arroyo.
Tierras blandas de lluvias perfumadas
en que cavan las luces como perros.
Sosiego de mediodía.
Guía de carreteras bifurcadas.
Surcos. Plantíos.
Distancias.
Todas las heredades interrumpidas,
como en un paradero
definitivo.
Se enclavan en el sosiego los blancos, verdes, malvas,
del suave caserío.
Distiéndese el paisaje
martirizado de luz.
Una horda de árboles dispara
sus flechas de bramidos
contra el sol-agujero
concluso,
desolación iluminada.
Perspectivas insospechadas
que lame el horizonte sensualmente.
El silencio le ha puesto al viento
un candado de horas.
Bocas temblonas
del río.
Señorea la luz del mediodía.
(de Molino rojo, 1931)

[ Grabado interior 7 de Molino rojo. Obra de José Planas Casas. ]